Mostrando las entradas con la etiqueta Revisionismo a la Izquierda. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Revisionismo a la Izquierda. Mostrar todas las entradas

sábado, febrero 09, 2008

Respecto a Patricia Troncoso y el Conflicto Mapuche



He leído durante estos días los variados post de mis amigos blogueros respecto a la situación de Patricia Troncoso y el conflicto de ciertas organizaciones “mapuches” con el Estado de Chile. Todo lo que me ha parecido muy motivador para hacer este post.

El trasfondo histórico del problema es archi-conocido, tanto la conquista española como la consolidación de la república han implicado violentos cambios, la mayor parte de las veces desfavorables para el pueblo Mapuche y el espacio en que tradicionalmente han habitado. Hay una lista importante de marginación, despojos, promesas no cumplidas, e intervencionismo político, cuyas repercusiones como se ve se han perpetuado hasta nuestros días.

Habiendo pasto seco, y como ha ocurrido en forma intermitente desde los años 60 la izquierda más radicalizada ha encendido el fósforo y utilizado la problemática construyendo una extraña amalgama entre el marxismo y las reivindicaciones indígenas. De esta sopa jamás se ha logrado buen sabor, sólo recordar que tras el 11 de septiembre de 1973 muchos mapuches azuzados por los huincas sufrieron el infierno, fueron confiscadas sus tierras adquiridas durante la reforma agraria y lo peor muchos de los asesinatos y ajustes de cuentas más silenciosos e impunes recayeron en ellos. Claramente para estos campesinos nunca hubo el clamor de justicia que se vio para “Orlando Letelier”, “Tucapel Jiménez” y otros notables, en ese sentido el racismo tiene sus sutilizas incluso desde esa vereda.

Leyendo las denuncias y objetivos de la “Coordinadora Arauco Malleco” que es el grupo “Mapuche” que hace más ruido -a pesar que su representación es muy pobre- aparece cierto lenguaje inconfundible: La crítica al “sistema”, “La Oligarquía”, “El Capitalismo” , “La Clase Empresarial”, “Presos Políticos”, que no dejan muchas dudas respecto a en que aguas y con que remos se están moviendo.

Ya he escrito anteriormente respecto a que la izquierda chilena desde antes pero especialmente tras la caída del muro de Berlín se dividió en dos grupos; los que se renovaron y adhirieron a la “economía social del mercado” y a la “transición” que fueron la gran mayoría y aquellos pocos que siguieron en la línea “consecuente” considerando que adscribir a los nuevos tiempos implicaba una traición a la causa. Sin lugar a dudas esta minoría se encuentra aún en estado de latencia y siempre a la espera de la crisis permanente. Son aquellos que por ejemplo soñaban con que el Transantiago generase algún tipo de estallido social, y los mismos que explican ante cada despertar del lúmpen tras un partido de fútbol, o para “el día del joven combatiente” como el resultado de “los insoportables niveles de desigualdad”. Pues bien está de más decir que entre más ruido, violencia y radicalización logre accionar la “Coordinadora Mapuche” más llenos y proféticos se podrán sentir con la “Lucha del oprimido pueblo mapuche”. Además como lo demuestra el mismo caso de Patricia Troncoso -que no es Mapuche- esta “solidaridad” muchos pretenden ejercerla desde adentro.

Escuchando el comunicado de la “Chepa” en Youtube quedé profundamente pasmado. Allí ella declara por ejemplo que los gobiernos de la concertación han actuado con los mapuches con los mismos métodos que uso la dictadura. Yo me pregunto, ¿Dónde está la DINA o la CNI persiguiendo y torturando a estas personas?, ¿cual es su lista de detenidos desaparecidos, quemados o degollados?…. Por favor me parece un despropósito sin ningún tipo de límites, un discurso tan incendiario como hueco. Lo mismo cuando se identifican como presos políticos, concepto que todo el mundo asimila como presos de conciencia como los dirigentes políticos, periodistas e intelectuales hostigados, encarcelados y relegados por Pinochet, o los disidentes cubanos presos por decir, escribir y pensar. Al respecto hay que tener claro que estos activistas fueron detenidos por delitos tipificados dentro de la ley “Ati-Terrorista, fueron juzgados en democracia por tribunales imparciales y con derecho a apelación. Puede cuestionarse que hayan sido procesados bajo leyes de excepción, que son especialmente duras en sus beneficios penitenciarios pero por favor debe decirse con claridad y con todas sus letras, no son pobres pajaritos “Ellos cometieron actos delictivos y no son en ningún caso Presos Políticos”.

En otro plano, cuando estos grupos proclaman una lucha por la autonomía mapuche, y la creación de movimientos que apelan a la demanda de territorios bajo un concepto nacionalista estamos entrando en un terreno especialmente grave. Si están logrando cierto nivel de logística militar, desplegar actos de sabotaje, establecer vínculos con movimientos guerrilleros del exterior, es deber del estado y sus gobiernos hacer todos lo posible para aplicar los medios que la sociedad civil posee para defenderse de esas amenazas, esto es desplegar en forma eficaz la fuerza pública y la inteligencia militar de manera de desbaratarlos. Es por ello que me parece razonable que sientan que los carabineros y agentes del estado los están hostigando. Yo me pregunto que gobierno razonable y democrático en cualquier parte del mundo no haría lo mismo.

Sin duda el nacionalismo exacerbado es un grave cáncer internacional, por el mueren niños, mujeres, e inocentes en los territorios palestinos e Israel, por el son asesinados las tribus cristianas en Darfur, y también son por él los cientos de muertos en Kenya. En nombre del estado nación la ETA cubre de sangre de tanto en tanto España, Hitler aplicó su política de exterminio y en los Balcanes han tenido lugar choques fraticidas y matanzas. El Nacionalismo es un concepto decimonónico con visos de fascismo, curioso por tanto el respaldo que en este tema gana de la izquierda radical que adscribe o adscribía al internacionalismo socialista. En síntesis tratar de generar divisiones territoriales de y para los mapuches, por el sólo hecho de pertenecer a cierta etnia es un absurdo.

Hoy escuché en el programa Terapia Chilensis de Radio Duna los resultados de una encuesta del Centro de Estudios Públicos efectuada sobre el tema mapuche. Los panelistas analizaban sus resultados y entregaban interesantes datos al respecto. Por ejemplo recogían que la mayoría de los mapuches viven en la zona central, y solo un tercio en la zona más conflictiva. La mayoría de ellos se sienten integrados e identificados con Chile y quienes no, pertenecían al grupo de mayor edad más vinculado a la religiosidad ancestral. Son de mayoría católica y en segundo lugar evangélica. Cuando se les preguntaba por quien se sentían representados, por cierto la Coordinadora Arauco Malleco tuvo cero gravitación.

No es que los mapuches no tengan demandas y anhelos, de hecho la referida encuesta da cuenta que la mayoría de ellos han sentido discriminación y temen por la desaparición de su cultura. En ese sentido es de esperar que algún día exista una política indígena coherente que consiga la integración más plena de los mapuches a la sociedad chilena, que se apoyé a los campesinos a salir de la extrema pobreza y también como se da en forma más efectiva, que sean los propios mapuches quienes puedan articular su propia fuerza y progresar con sus medios. También hay que tener claro que hoy el mundo globalizado estimula el mestizaje y ello afecta y afectara inevitablemente el futuro de todas las culturas en estado puro.

Aunque suene conservador prefiero ser auténtico con lo que me nace decir, no le creo a la “Coordinadora Arauco Malleco”, entre su versión y las de los medios de comunicación mil veces acusados por ellos de tergiversar la información en su contra me quedo por lejos con los periodistas de La Tercera, El Mercurio y La Nación. Además en beneficio de mi país, su integridad territorial, su paz social, y de verdad por los mismos pueblos originarios que ante una crisis a gran escala se verán especialmente perjudicados, les deseo a estos activistas la peor de las suertes y la más rápida pero legal de las desarticulaciones. Cero empatía con ellos.

lunes, enero 21, 2008

Siguiendo y Respondiendo: "A partir del Proyecto Hogares del MIR "


Estimados,

Antes que nada mil disculpas por la demora en aceptar y responder algunos comentarios, el problema es que estaba de vacaciones y sin internet.

Gracias por los siempre interesantes y certeros comentarios Pablo y el calido apoyo de mi Patty, Michelle, Paz y la mirada vivencial desde adentro de Paula. Respecto a las críticas que vienen desde el proyecto más las de Lena -Recomiendo leer los comentarios del post anterior para poder seguir el hilo de la discusión- me parecen todas muy motivadoras y a continuación intentaré responderlas:

Primero que nada me es difícil cuestionar lo que dice un hijo de un “alguien”, como puedo yo arrogarme el derecho de criticar en particular a uno de los padres como ente individual y atreverme a medir el cariño que ellos tuvieron o no con sus hijos, imposible, ni siquiera los conocí, sería absurdo y no pretendo hacerlo. Al respecto sería como alguien dijo por ahí "Intentar mascar más de lo que puedes tragar". Sin embargo como no me estoy refiriendo a unos padres en particular sino más bien a una decisión político - estratégica del MIR que implicó daños familiares graves en general, me siento naturalmente libre de decir lo que pienso.

En ese plano como menciona la persona "Un hijo del proyecto hogares" cuestionar lo que digo porque se trata de algo "de él" y "de ellos" y que todo lo digo desde mi cómoda trinchera, no puedo más que replicar que estamos hablando de la historia de Chile que nos pertenece a todos, si es por eso los únicos que pueden comentar y criticarla deben ser sus actores directos, y con todo el respeto que de verdad siento por ustedes y sus vivencias, no son usualmente los que están adentro quienes pueden entregar las visiones más imparciales por razones obvias. Que mi trinchera es cómoda, lo es, parto con ello en ese post, fui militante activo como estudiante secundario y luego universitario contra la dictadura, pero cualquier curriculum no viene al caso y por cierto se queda pequeño frente a los hijos del proyecto. Sólo quiero decir nuevamente que lo que importa son las opiniones y los análisis y no quién corrió más riesgos. No me voy a poner el manto del historiador no se confundan (lo mió era un post no un artículo científico), pero, si la historia la escribieran sólo los que participaron activamente en ella tomando el caballo, el fusil o lo que sea, la verdad sería más bien lírica que historia.

En otro plano, no creo que los militantes del MIR que murieron por la causa hayan sido "Héroes" de ninguna especie, seguramente valientes pero hasta ahí, eran elementos armados, y desde mi ángulo las fuerzas militares o paramilitares saben que van a matar o morir y eso no las hace más heroicas.

Tampoco creo que su causa en si haya sido épica y menos que su sacrificio "Fue un acto de amor, un acto de compasión, un acto cariño por mí, por tí y por todos", recordemos que el MIR fue una movimiento guerrillero de izquierda radical, y como tal si hubiese sido exitoso en sus objetivos no tengo ninguna razón para dejarlo de comparar con el resto de las guerrillas marxistas que lograron o no tomar el poder, que actuaron o siguen operativas, es decir violencia, conculcación de los derechos humanos, ejecuciones sumarias, razias internas con los militantes considerados débiles etc. Que el gobierno de Pinochet fue criminal es algo ya establecido e indiscutible, pero al mismo tiempo si hubiese el MIR tomado el poder tengo la impresión fundada de que probablemente hubiésemos cambiado de dictadura pero con otro color. Este proceso –de fascismo a socialismo real- por lo demás se dio en toda Europa oriental. La represión siguió tal cual a veces menor a veces peor.

Volviendo a la condición de padres, creo que sacrificar a la familia por un objetivo ideológico es un tema muy fuerte y excepto que Chile hubiese estado en guerra donde a veces no queda más que matar o morir sin duda tomar las armas dejando sin padres a los tuyos y cegando las propias y valiosas vidas de los guerrilleros fue una insensatez por decir lo menos, por una causa que si bien es fácil verla con la perspectiva del tiempo no tiene otra lectura que un rotundo “No valió la pena”. No se logro el objetivo militar en lo más mínimo y la inspiración filosófica de esa lucha no soportó el fin de siglo. Insisto y créanme lo digo sin admiración en particular por ellos, quienes recuperaron la democracia en Chile no necesitaron tomar el fusil ni dejar a sus hijos en una gran guardería.

Respecto a si esta actitud de poner por delante los ideales “ideológicos” sobre los familiares ahí actúo desde mi experiencia como ex alumno del Colegio Latinoamericano, pude conocer muchos casos de padres ausentes, algunos inexistentes, y por otro lado a la memoria se me viene ahora el bullado caso de Claudio Bunster. Quizás como dice Pablo esto no es privativo de aquella izquierda, puede ser, no lo descarto, sólo consigno que allí lo observé.

Para finalizar quiero agradecer todos los comentarios, el tono siempre cariñoso de los que conozco mis amigos virtuales y reales y también los de quienes difieren conmigo pues a pesar de lo intensas de sus críticas todo lo han planteado con mucho respeto.

jueves, noviembre 22, 2007

A partir del "Proyecto Hogares" del MIR


Emitir opiniones desde la lejanía de un presente placido y ecléctico como el actual sobre personajes de una época de ambientes turbulentos en que el mundo estaba enraizado en la disyuntiva propia de la guerra fría y de la sensación de que otro mundo y estructura social era posible, es de todo punto de vista una arbitrariedad. Debo partir desde esa base humilde para poder disparar con la absoluta convicción que lo haré desde mi vida cómoda y poco comprometida.

Por otra parte pienso que después de un par de décadas en que se ha repasado tanto en Chile como en Latinoamérica los años de las dictaduras de los 70 y 80 como una época de aritmética simple entre Buenos V/S Malos, Terror V/S Víctimas, Verdugos V/S Mártires, muchos análisis comienzan a poner el foco en las múltiples sombras que poseían los movimientos de izquierda revolucionaria en el continente. Esto que se está tejiendo lentamente no apunta a redimir en lo absoluto la imagen de las dictaduras ni mucho menos, al contrario ya establecido y por fin ampliamente consensuado su carácter criminal, ha quedado liberado el camino para revisar el supuesto “heroísmo” de los movimientos a los que pertenecían la mayor parte de las víctimas.

Establecidos estos dos puntos de partida, me motivó escribir este post el volver a escuchar sobre la llamada “Operación Hogares” que permitió al MIR dejar seguros a sus hijos pequeños en Cuba mientras comenzaban la “Operación Retorno” para volver a la lucha armada clandestina en Chile contra la dictadura militar. Más de 40 niños quedaron al cuidado de una gran guardería en la Isla mientras la mayor parte de sus padres morían en un nuevo y fracasado intento de guerrilla.

También se me vienen a la memoria los múltiples reportajes y artículos sobre Gladys Marín quien por pasar a la clandestinidad dejó a sus hijos pequeños al cuidado de terceras personas de su confianza.

Obviamente de este tema sólo existen testimonios épicos y auto referentes que justifican estas medidas; padres luchadores que debían ir a la batalla por sus ideales, cuidando a sus hijos de las represalias que contra ellos tomarían de seguro los agentes de la dictadura. Por sobre todo estaba el “objetivo mayor”, “la causa”, “El derrocamiento de la tiranía” y otros tantos lemas de fuego que apuntan a que al mirar el horizonte no podía repararse en lo pedestre y mundano.

Pues bien, lo cierto es que la causa de la izquierda más radical fue un total fracaso en Chile, fracaso militar primero pues todos los intentos de resistencia armada del MIR y luego del FPMR fueron inútiles y aplastados por el pinochetismo, pero también político; nunca sus acciones se tradujeron en presión real contra la dictadura de hecho la transición chilena fue llevada a cabo por los partidos más cercanos al centro político que harían cuerpo en la “Concertación”. Pero aún las acciones “por las armas” fueron usadas de justificación para acrecentar la represión del régimen: la operación Albania, el asesinato de José Carrasco, Jecar Nehgme, entre muchos otros dan cuenta de esto. Para colmo estos movimientos heredaron en los primeros años de democracia a grupos escindidos FPMR y MAPU LAUTARO que sólo sirvieron para aumentar el prontuario y manchar con sangre lo que se iba consolidando pacíficamente.

Al fracaso nacional debemos agregar el global, “la caída del muro” develó el naufragio del experimento socialista. En su gran mayoría para los pueblos que lo padecieron lejos de igualdad y desarrollo significó dictaduras, conculcación de libertades, atentados a los derechos humanos, retraso económico y daño ecológico entre otros desastres.

Tomando en cuentas ambas perspectivas lo más leve que se puede declarar es que ese inmenso sacrificio que significó relegar a los hijos “por la causa” fue un grave error que no valió la pena, el proyecto revolucionario se vino abajo por el peso empírico de la historia. A veces las grandes empresas humanas tienen costos de diferente calibre, ya sea monetaria, material, de tiempo etc. Pero sin duda la pérdida de vidas, la destrucción familiar, la ausencia filial es por lejos de las mayores.

Pero a mi juicio hay algo más importante que subyace a todo esto. Yo estudie en el Colegio Latinoamericano de Integración donde conocí a innumerables hijos de exiliados, y me tocó ver varios casos de compañeros que teniendo a sus padres vivos, casi no sabían de ellos, algunos apenas recibían después de años lejanas cartas. Eran personas que por sus profesiones y a pesar de levantado el exilio habían formado su vida en el extranjero, privilegiando sus carreras por sobre sus familias o formando nuevas. Estos eran papás fríos y ausentes, hombres y a veces mujeres muy brillantes en sus áreas pero definitivamente pobres figuras paternas.

Me atrevo a declarar que dentro del mundo de aquella izquierda, usualmente los hijos tenían un valor muy ínfimo, ocupando el tercer lugar detrás de la ideología y la profesión. Naturalmente la pregunta es: Se podía luchar contra la dictadura, mantener las convicciones políticas y filosóficas sin sacrificar de cuajo a los hijos?. A mi entender la respuesta es si, conocí y conozco muchas excepciones de personas de aquella ideología que sufrieron de torturas, exilio y persecución y que a pesar de ello fueron y han sido siempre unos magníficos padres y siempre trataron aun con dificultad de estar cerca y proteger a sus hijos.

Hoy en mi perspectiva de papá me cuesta entender a aquellos que por su trabajo, por su carrera, por “falta de tiempo” postergan gravemente a sus niños, esos que nunca llegan a las reuniones del colegio, que dicen “le estoy asegurando el futuro” y nunca están en el presente, etc. Para los hijos la falta del padre o la madre siempre es un daño irreparable que se resiente en la psiquis del individuo y marca su desarrollo futuro.

Por eso me es casi imposible esa actitud que tuvieron muchos “combatientes” que prefirieron ir en busca de la “Salvación del mundo” arruinando a los suyos. No entiendo como se puede tener compasión con los demás y no tenerlo primero con aquellos más cercanos. Es verdad muchos no tuvieron opción pero la mayoría si la tuvieron.

lunes, febrero 12, 2007

Discutiendo Sobre Fidel



La muerte de Pinochet y la alegría espontánea que me provocó me hizo encontrarme argumentalmente con varios miembros de mi familia que matizaban esta alegría con argumentos del “Sí, pero…”. Valga la pena agregar que en general pertenezco a una familia más bien de derecha que debe seguir pensando que yo soy izquierdista, cosa que a esta altura del partido la verdad dudo mucho. En el ámbito del “Sí, pero..” salía siempre a la palestra Fidel Castro. “Cierto que Pinochet fue un dictador pero nos salvó del comunismo como en la Cuba de Castro”, “Está bien que se critique los abusos de Pinochet, pero por qué se tolera los de Fidel”, “Ahora que se murió Pinochet seguro se muere Fidel”, por citar algunos.

Me pareció curioso este acto de permanente comparación con Cuba como si hablásemos de un país colindante y de importancia referencial para lavar en su imagen nuestra ropa sucia. Curioso, porque a pesar de los vínculos que nos unen a la isla, éstos no son más que los que nos ligan a Paraguay, Bolivia o España, por ejemplo.

Sin embargo, al margen de la incoherencia, hay un argumento que le he escuchado a mucha gente de derecha que me hace plenamente sentido que es criticar a la izquierda más ortodoxa que apoya a brazo partido el gobierno castrista.

Al respecto se me viene a la memoria la marcha en que fui con mi familia a la Alameda para oponerme a la guerra de Irak hace un par de años, y que por su concurrencia –antiglobalizantes, palestinos en tenidas de combate, partidos comunistas escindidos y tradicionales, etc.- no volveré a asistir a ninguna en un buen tiempo. Entre ellos estaban un numeroso grupo autodenominado “Amigos de Cuba”. ¿Qué cresta hacían tantas banderas cubanas desfilando en una marcha contra una guerra injusta e hipócrita? ¿Qué cercanía puede tener el anhelo de un mundo pacífico sin la batuta norteamericana con otra dictadura que lleva medio siglo en el poder y que oprime también a un pueblo completo?

Cuba es hoy el ejemplo verdaderamente patético de una izquierda –hablo de la verdadera porque no me vengan que el PS de la Concertación sigue siendo "izquierda"- vetusta en estado de demolición. Es imposible en matemática simple comprender qué se debe defender de un país que, como lo dice mil veces la organización mas respetable del planeta en la defensa de los derechos del hombre como es Amnistía Internacional, posee presos de conciencia, se maneja con partido único, sin libertad de prensa, que no ha abolido la pena de muerte, en que hay persecución a la disidencia, carece de elecciones, su población es bombardeada con propaganda megalómana de una revolución caduca, que a los niños se les hace leer textos vergonzosos de historia en que se justifican las matanzas de Stalin, etc, etc, etc. Simplemente no cuaja.

El argumento más manido de defensa del régimen es el del Bloqueo y la amenaza norteamericana, en general, y de los notables índices sociales que exhibe la isla en Salud, Educación u otros, que sin la revolución serían impensados. Ambos encierran certezas. La legitimidad original de la revolución cubana no merece reparos, fue un levantamiento de un pueblo pisoteado y violado hasta el cansancio por USA. Su romántico inicio e inclusive su ubicación en el mapa geopolítico en el área soviética son difícilmente cuestionables. Tampoco lo es que, torpemente y hasta hoy, los gobiernos estadounidenses siguen entorpeciendo la economía cubana y conspirando contra su gobierno. Respecto de sus índices de desarrollo social son indiscutibles los méritos en el área de la Salud y la Educación, por ejmplo. Estos datos además son propios de los ex regímenes comunistas de detrás de la cortina de hierro que siempre en materia social y también deportiva despuntaban bastante.

El punto no es negar la realidad, sin duda el imperialismo nortemericano ha hostigado con diferente intensidad a la isla y un gobierno de 40 años, normalmente, tiene tiempo de sobra para tener unas cuantas virtudes como finalmente y por lo demás las tienen muchas de las más famosas dictaduras: Hitler sacó a Alemania de la depresión en que estaba sumida, dinamizó la economía y mejoró los estándares de vida de sus habitantes; Stalin consolidó la revolución rusa, ganó casi en solitario la 2da guerra mundial; Mussolini dio orden y cierta prosperidad a Italia durante dos décadas; Pinochet modernizó la economía chilena, etc. No olvidemos que para ello, además, Fidel contó con sendos subsidios que llegaron de la URSS que luego debió adquirirlos en menor medida con la apertura económica hacia el capitalismo de la industria turística.

En síntesis, el problema no es de reconocer méritos, el punto es si esos logros justifican la privación de libertad y la conculcación de los derechos ciudadanos. Si asumiéramos esa postura y le impregnáramos una dosis de lógica significaría que si un Estado logra satisfacer ciertos niveles de igualdad social o de bienestar económico tendría derecho en beneficio de ello a privar a sus ciudadanos de varios de sus derechos humanos fundamentales: Libertad de expresión, disenso, elección de sus autoridades, libertad de enseñanza, derecho a tener un juicio justo, no ser privado de libertad por razones políticas, entre muchos otros.

El final de la dictadura pinochetista estuvo envuelto en un crecimiento económico muy importante, marcando los primeros lugares de América Latina, el ingreso per capita subió considerablemente y se dieron los primeros pasos para los planes de superación de la pobreza. ¿Hubiese significado eso que debiéramos haber cerrado los ojos y aguantado todas las atrocidades y aberraciones de aquel régimen por aquellos beneficios? El incremento del nivel de vida de los habitantes de la Republica Popular China y su espectacular desarrollo económico, además de la protección social de corte socialista de que estos se benefician ¿justifican Tiananmen, el secuestro del Tibet, y la cantidad de ejecutados sin juicio que registra ese país?

Desde mi punto de vista no hay argumento válido para defender a un dictador sin importar el color al que pertenezca, las libertades básicas del hombre no deben ser violadas bajo ningún pretexto, el supuesto bienestar social o económico no debe ser pretexto o justificación de abusos. No se bajan los niveles de destrucción y hambruna torturando a la disidencia, no se alfabetiza a la población encarcelando a quienes critican el gobierno. Es indigno del respeto a la condición humana el hacer partícipes a los ciudadanos de un sistema cerrado y de alto control de sus vidas como si fueran incapacitados de decidir por sí mismos, a todo nivel, desde qué leer hasta quién debe regir su destino.

Es una actitud vergonzosa ver al PC chileno y algunos otros grupos en esta postura y que al mismo tiempo aparezcan como defensores de los DDHH, participando en elecciones prometiendo un modelo alternativo, etc. Con qué fondo moral pueden hacerlo. ¿No es el mismo PC original que el año 1968 aprobó la invasión soviética a la primavera de Praga, no es el mismo que una década atrás justificó también el aplastamiento de Hungría?

Tristemente mientras no hagan un mea culpa de ello, son iguales que los pinochetistas que pululan en la derecha, y no son capaces de pedir simplemente perdón por cómo actuaron o lo que justificaron. Es verdad, ontológicamente son ramas del mismo árbol.

Es penoso en nuestro contexto porque quienes pretenden ser alternativa, y cambiar el modelo, defienden otra dictadura pero de otro signo. Y cuando alguna causa parece justa y universal se toman, con su siempre impecable organización, la actividad o manifestación para lanzar sus dudosas consignas.

Difícil creer a buena parte de los anti-globalización, anti imperialistas, adalides de los derechos del hombre, a muchos en fin promotores de un supuesto mundo mejor, cuando ni siquiera pueden condenar o al menos, por último, no defender a un dictador que va a tener que morir de viejo para soltar el trono del poder. Sin comentarios.



Lista de denuncias sobre el régimen cubano de Amnistía Internacional:

martes, diciembre 27, 2005

Psicópatas, enemigos y conspiraciones


Debo decir con responsabilidad que creo que no tengo la experticia profesional para hablar de esto…. y más que seguramente muchos psicólogos, sociólogos, historiadores, antropólogos leerán mi post con una sonrisa de suficiencia. Pero ya que el blog es mió tengo el derecho a agarrar la pelota y llevármela para mi casa.

Para introducir la temática me vienen a la mente dos acontecimientos recientes:

Hace un tiempo escuché que mucha gente de la colonia judía en Chile envío cartas al diario “El Mercurio” debido a que le había molestado la película “La Caída” porque mostraba un aspecto demasiado humanizado de la vida de Hitler. Nótese que estamos hablando de una cinta tremendamente dura y crítica de la historia del nazismo. Por otro lado vengo recién renunciado de una asociación de padres del colegio de mi hijo. Esa organización persigue fines muy claros y trascendentes que intentan mejorar la calidad de la educación que se imparte en el establecimiento. Sin embargo muchos de sus dirigentes ven muchas veces a las autoridades del colegio, a los profesores, y a todos los que puedan no estar en sus trincheras como verdaderos rivales y enemigos que conspiran contra su organización.

Que hace que veamos al otro como un enemigo? Esto lo planteo desde los niveles más básicos hasta los más complejos y atroces. Desde el funcionario de oficina que siente que sus compañeros de trabajo lo perjudican deliberadamente, los grupos políticos que pueden percibir al partido rival como una amenaza a sus postulados, hasta un pueblo completo que cree que determinada etnia o nación representa un peligro para su sobre vivencia.

Partamos de la base que psicológicamente el ser humano como ente social requiere sentir que sus acciones son correctas y justificables. A nivel de ejemplos: el ladrón roba para alimentar a su familia, el que maltrata a sus hijos lo hace porque estos no responden a su disciplina, el que comete parricidio actúa en respuesta a una infancia de postración, el empleado que le roba a la empresa justifica su acción con que sólo esta retirando el dinero que la misma empresa le robó. He leído incluso que las organizaciones pedófilas se hacen llamar “amantes de los niños”. Lo normal es que siempre exista una justificación ética que permita ordenar y estabilizar la conducta dentro de los valores de la sociedad en que el individuo vive. Esto posibilita que personas “normales” o sin graves alteraciones psicológicas pasen a ser delincuentes o criminales.

Ahora bien, si el individuo dice robar porque le fascina amedrentar y despojar a los demás de sus bienes, mata por placer, tortura y asesina por gusto estamos hablando directamente de un psicópata. Es decir, el que transgrede las normas -las de carácter moral- por el sólo disfrute que esto le provoca. Y un psicópata es un enfermo mental que representa un porcentaje ínfimo de la población. Conclusión: desde el ángulo del victimario las cárceles están llenas de “inocentes” o al menos de gente que puede justificar éticamente sus delitos.

Girando el visor hacia otro ángulo vemos que para hacerle daño a otro necesitamos demonizarlo es decir convertirlo teóricamente en psicópata, eso nos permite desde perjudicarlo hasta eliminarlo. Si armamos la estructura que el personaje X siempre me ha querido dañar, que esta esperando mi caída para atacarme, que vive pensando en destruirme, construyo un esquema que me facilita herirlo o atacarlo, en cambio si razono que X es una persona como todas, que se siente inseguro, que debe tener su punto de vista diferente, que debe actuar por presión etc., lo humanizo y por tanto se me hace más difícil agredirlo. Es curioso pues que un mundo donde los psicópatas objetivamente son una rareza veamos en la vida cotidiana para nuestro accionar funcional tantos de ellos.

Este esquema es el que permite no sólo tenerle “mala” a alguien sino además organizar grandes genocidios y matanzas. Cuando los líderes Hutus en Rwanda quisieron eliminar a los Tutsis y lo hicieron usando todos los canales y medios de comunicación posibles no lo hacían llamando a “masacren, maten y violen a todos los hombres mujeres y niños semejantes a nosotros” sino que durante años transmitieron la propaganda de que los Tutsis eran una raza pérfida, que gracias a ellos ocurrían todas sus desgracias, que tenían alianzas de poder y finalmente dada su condición de ser una etnia de gente alta, “debemos cortar los árboles más altos”. Así después de deshumanizarlos durante años se inició una carnicería que costó cientos de miles de muertos, la población Hutu en forma masiva, salio con machetes a las calles a vengar a los “responsables de su postración” en uno de los hechos más crueles de fines del siglo XX.

El mecanismo de la deshumanización me atrevo a decir ha provocado todas las grandes crímenes masivos de la historia moderna. Así el nazismo justificó el asesinato de los judíos, Frank el gobernador de Polonia declaró: “Vamos a limpiar Europa de todas las plagas especialmente Piojos y Judíos”, las dictaduras latinoamericanas asesinaban entre otros a los ciudadanos de izquierda por “querer regalar la nación a la URSS” , en Chile se llegó a decir que la Unidad Popular si seguía en el poder iban a raptar a las guguas y mandarlas a cuba, para que Bush justifique la tortura y prisión en Guantánamo basta argumentar que los prisioneros son “terroristas que ponen en peligro la seguridad del mundo”.

La visión maniquea de la bondad versus la maldad hace posible llegar al extremo que personas que hacen su vida “normal”, que tengan familias y hasta sean cariñosos padres puedan ser torturadores o verdugos. Muchos torturadores de la DINA luego de hacer padecer atroces apremios a sus victimas bajo la lógica que eran “enemigos de la patria” “Basura Marxista” luego marcaban tarjeta y volvían como si nada a sus casas.

La teoría de las conspiraciones prima hermana de la deshumanización también permite crear mitos de negación que facilitan el entendimiento y la complacencia de manera de hacer innecesaria la introspección. Mientras la culpa la tenga la “Globalización” “El imperialismo norteamericano” “ El ateismo y el relativismo” “El capitalismo Judío” “la prensa controlada” “Las 7 familias más ricas de Chile” “o cuanto rompecabezas inconexo queramos armar colectivamente siempre estaremos victimizados que es más sencillo y funcional que analizarnos y preguntarnos cuanto de nuestros errores están implícitos en los hechos que lamentamos. Esto no significa que en la realidad existan como tales las conspiraciones, el punto es cuanto tiempo las conservamos y por cuanto las multiplicamos.

Indudablemente el paradigma de la complejidad que supone analizar la realidad desde un punto de vista causal y diverso puede levantar todos los mitos polarizantes y enajenantes que nos llevan a mirar enemigos y conspiraciones donde casi nunca los hay. El problema es como lo instalamos y cuan maduros estamos individual y colectivamente para vivir sin nuestros funcionales enemigos. Finalmente quizas cuando apartamos y entendemos nos podemos encontrar por fin con nosotros mismos y en el espejo no siempre lucimos como nos gustaría.

martes, septiembre 27, 2005

Salvador Allende



El viernes fui con la Patty y unos estimados amigos a ver el documental “Salvador Allende” de Patricio Guzmán. Debo decir que iba un tanto prejuiciado, me esperaba ver a lo menos una visión autocomplaciente e incluso panfletaria del Líder de la UP. Pero Guzmán que es un gran documentalista, expresa su visión, sin pretensiones objetivisantes y con ello logra abrir el tema y no encapsularlo, dejando en el tintero más preguntas que respuestas y más reflexiones que gastadas certezas.

La tesis fundamental de Guzmán es que Allende antes que un Marxista era un demócrata inspirado en los valores republicanos de la revolución francesa, que su intento de encontrar la justicia y la igualdad a través de la democracia no respondía a una estrategia maniquea sino a su convicción valórica de lo que moralmente debía hacer para redimir las injusticias de una sociedad desigual..

Curiosamente la semana pasada un ex miembro de la KGB vino a refrendar esta tesis, señalando que Moscú nunca apoyó realmente el proceso chileno ya que desconfiaban de la actitud del presidente de no querer acceder al poder mediante las armas. Presión que por lo de más recibió muy evidentemente desde su partido el Socialista y de los grupos “Termocéfalos” como el MIR que querían terminar con el “experimento chileno” y pasar directamente a los “fierros” usando los clásicos moldes de acceso al poder de los movimientos revolucionarios.

Guzmán hace hincapié en la evidente y dramática soledad en que terminó su gobierno por no querer ceder ante las presiones de los golpistas ni de la izquierda radical. Sin lugar a dudas hubiese sido más fácil para Allende una vez instaurado en el gobierno tomar el poder por la vía armada, para ello la URSS y Cuba estuvieron siempre dispuestos a colaborar, era por lo demás el paso natural en plena Guerra fría, como natural fue también que USA se aliara con la derecha y con los militares para derrocar a la UP. Eso, sin duda hubiese precipitado la guerra civil y un gobierno tiránico de minoría, porque no olvidemos que jamás la opción de la UP represento a la mayoría de este país a pesar de contar con un estimable respaldo popular. Chile probablemente habría pasado a constituir un nuevo satélite de la órbita soviética como tantos otros, plagados de despotismo y violaciones a los derechos humanos como la isla de Fidel o la mismísima Unión Soviética.

Y en ello yace la grandeza y la locura de Salvador Allende, el quería un Chile con democracia y socialismo, sin unipartidismo, con la república y sus poderes separados e independientes. Pretendía con una ingenuidad que conmueve doblarle la mano al imperialismo norteamericano y a sus transnacionales sin utilizar la fuerza, sólo con el apoyo popular. En ese sentido como en casi todo lo relacionado con su mandato iba a contrapelo con la lógica política, fue un gobierno de utopía, sin pragmatismo, la política no fue en sus manos el arte de lo posible sino de lo imposible.

Como también los expone Guzmán el devenir de Allende impulsó un movimiento gigantesco de fuerzas, pasiones e intereses incontrolables que venía arrastrando la historia de nuestro país al menos desde los años 30. La derecha preparaba su conspiración sangrienta desde antes de su ascenso, la ultra izquierda lo quería de Kerensky para instaurar la dictadura del proletariado, la población ocupaba las calles, la economía se iba al suelo, el país se dividía y paralizaba, los partidos en el gobierno confundían su accionar y se debatían en sus luchas internas. Se había abierto una grieta por donde soplaron todas las brisas, y en ellas habían vientos de vida y vientos de muerte.

Gobernar sin sustento político lógico, hacer la revolución con el corazón y las ideas, y amenazar al Tio Sam con fusiles de palo, tuvo una trágica consecuencia para la historia de Chile. El golpe trajo consigo el mas oscuro de los episodios jamás vividos, el monstruo se levantó y comió sangre humana. Generaciones debimos vivir bajo la bota del peor dictador y genocida de América Latina. Podemos por tanto leer la propuesta de Allende como una gran irresponsabilidad, se jugó con un fuego que nos termino quemando vivo a todos.

Pero por otra parte Salvador Allende fue coherente hasta el final, prometió dar su vida por sus convicciones y no se entregó a ninguna posibilidad de salida negociada. Soportó todas las balas, todos las bombas, toda la tragedia que comenzó a llover ese 11 de septiembre. Salió muerto de La Moneda en llamas después de ofrecer uno de los más hermosos discursos de la historia universal. Fue un verdadero héroe, de carne y hueso, con sus grandes defectos y su irrealismo mágico .

Solo, sin apoyo de la URSS, ni de la izquierda radical, ni de su partido, ni de la DC, ni de los poderes del estado y con la oposición sediciosa de todos los demás. Muerto siguió en soledad, la necesidad de convertirlo en un mártir perfecto le negó su derecho al suicidio y a su estampa de galán. Debía ser el perfecto revolucionario, su imagen con el casco y el fusil defendiendo la moneda era la imagen que se requería de él. Para ser ejemplo de todas las guerrillas y todos los procesos revolucionarios de izquierda.

Me trae a la memoria el tema del imaginario colectivo y como ese imaginario borra a los verdaderos hombres y los transforma en iconos a veces diametralmente opuestos a ellos mismos. En una escena de “La Ultima Tentación de Cristo” Jesús que nunca había muerto camina confundido por las calles de palestina sin entender porque hablan de él como si no hubiese resistido a la crucifixión y haciendo proselitismo con su nombre. De pronto se encuentra con uno de sus apóstoles que se impresiona al verlo pero luego le dice algo así como “No importa lo que eres y fuiste importa lo que ahora representas”.

sábado, julio 09, 2005

Los "Derrotados"

Hace unos días fuí con mi amigo Ñañe a ver el documental “Actores Secundarios” - La recomiendo 1000%- al Centro Cultural Alameda. Trataba sobre el movimiento de estudiantes secundarios que se enfrentó a la dictadura en los 80 y el devenir posterior de sus dirigentes. Casi en el epílogo de la obra se le consulta a los protagonistas si ellos sienten que fueron derrotados en su lucha tomando en cuenta que la transición chilena fue negociada e intrasistema en contraposición a la salida “revolucionaria” y “Participativa” que supuestamente proponían. Independientemente de las variadas respuestas que entregaron me quedó dando vuelta el tema de la derrota.

Quién realmente perdió o ganó con la transición chilena es un tema que entrega mucho paño que cortar. Pero independientemente de ello, y tratando de ser lo más horizontal posible, podría aventurarme al menos a decir que estamos mejor en democracia (protegida, incompleta, financiada o como le quieran llamar) que en dictadura. Al menos ahora el estado no funciona como un organismo represor y criminal que en cualquier momento puede hacernos desaparecer, existe libertad de opinión y de prensa, hay autoridades elegidas por sufragio universal, y cierta bonanza económica, etc.

Pues bien, partiendo de la base que avanzamos significativamente en relación a esos turbulentos años ¿quién podría sentirse derrotado? Que no es lo mismo que decepcionado o inconforme, ya que lo último implica que el proceso no ha marchado por el rumbo que se esperaba, pero al menos se valida dicho proceso como punto de partida. La derrota implica un sentimiento de frustración más profundo y desolador.

Puedo entender que producto de la juventud o el idealismo utópico propio de esos años - que muchos compartimos - al comprobar que la “Revolución” al estilo cubano o bolchevique no se produjo en Chile, muchos jovenes se sintieran despojados. Pero al cabo de un tiempo la mayor parte se reciclaron y lograron “echarle para adelante” con más o menos problemas, buscando en el camino nuevos sentidos a la vida, madurando en la formación de familias, profesiones e incluso nuevas reivindicaciones. Pero ¿qué pasó con aquéllos que siguieron rumiando el fracaso?

Existe en ciertas personas y grupos una extraña tara que se relaciona con la orfandad. Es algo así como, poniendo un ejemplo, si de la noche a la mañana se acabaran los incendios. ¿Que harían los bomberos? Los más coherentes buscarían una nueva actividad, algunos participarían o no de otro voluntariado social, una parte se incorporarían a la guardia civil, a la protección de los bosques, o cualquier otra causa altruista. Pero sin duda habría un sector que echaría de menos los incendios, las victimas, el humo, la adrenalina, y lo chamuscado, o sea para ellos más importante que la causa (prestar un servicio a la sociedad) es el medio o sea el mismísimo fuego. Lógicamente, en esta ficción ese grupo tendría una propensión a la piromanía, comenzarían a generas llamas y siniestros para calmar su ansiedad o a inventar deliberadamente que los incendios aún no se han terminado, que es una invención de grupos interesados y seguirían saliendo con sus cascos y mangueras a mojar lo que sea con esa excusa. Esto aplicado a la realidad es lo veo que ocurre con los “derrotados”.

Perdieron. Porque para ellos el fin no era lograr la democracia, parar las violaciones a los derechos humanos, o la construcción de un país más justo. Su verdadero móvil era que hubiese acción, enfrentamiento, luchar por luchar se justifique o no.

Esta orfandad, significó graves consecuencias como cárcel, muerte o vidas tránsfugas para mucha gente que siguió “En la Suya” pasados los ‘90 en el Frente Manuel Rodríguez u otros. Pero la mayoría que no llegó a esos extremos, simplemente se quedaron “pegados” viendo el mundo como una gran conspiración, inventándose incendios y fogatas inexistentes en lugares y causas perdidas o mediocres.

Hace un par de años fuimos con la Patty y el Ale (mi pequeño hijito que en ese momento tenía unos 3 años) a una marcha en contra de la invasión de Estados Unidos a Irak. Nos costó tomar la decisión de sumarnos especialmente por el riesgo que implicaba para la familia el hecho que hubiese incidentes. Pero el evento se difundía como una marcha pacifica por la paz. Cuando llegamos lo primero que nos llamó la atención es que no todos, peor aún, la mayoría no estaba en la misma sintonía que nosotros. Esta marcha reunía a pro palestinos que abogaban por la destrucción de Israel, a un importante número de gente del PC con lienzos en torno a la defensa de Fidel, y el cántico que resaltaba no era el “No a la Guerra si a la paz”, sino algo así como “No somos Pacifistas, estamos por la lucha antiimperialista”. Nos sentimos extraños y ajenos al ambiente predominante y percibimos que aquello por lo que habíamos sido convocados no se condecía con el verdadero potpurrí de reivindicaciones que nos rodeaban. En el transcurso recibimos un sinnúmero de panfletos de gente vestida como estudiantes universitarios pero que ya estaban bien viejitos. Tenían el aspecto de aquellos amigos de los años de la lucha de los secundarios, pero claramente en su etapa senior. O sea literalmente seguían “pegados”.


Me viene a la memoria una de las últimas portadas de la revista “El Siglo” sobre el caso de los conscriptos muertos en el sur, decía “Antuco, el Nuevo Crimen del Ejército”. Me molestó mucho esa editorial que desconocía de cuajo el cambio constructivo que se ha dado en esa institución que se refleja cada día más en la desmarcación de la dictadura militar, la obediencia civil, y su recomposición como parte del estado y la ciudadanía.
Pero hilando más fino no se le puede pedir peras al olmo, es la típica actitud de “los derrotados” que les es más funcional un ejército criminal, ojalá la mismísima DINA con Manuel Contreras y todo, aliado de la extrema derecha y escondiendo armas en Colonia Dignidad, que militares respetuosos de la institucionalidad. No es la primera vez, “El Siglo” se pliega a la causa que suene. Apoyan a las FARC en Colombia, al Hamas, Bin Laden, y lo que sea, da lo mismo, no hay ni que estudiar el contexto ni la justificación ni el historial, sólo buscar nuevos incendios. Qué triste ver en este medio de comunicación, el estado actual del PC, partido que contribuyó en sus años, a la formación del estado a través de los gobiernos radicales, que ponía cordura en la Unidad Popular y que hasta la caída del Muro de Berlín albergaba a importante intelectuales, gente del mundo del arte, y en general , estando o no de acuerdo con ellos a personas de alto nivel en sus experticias.

Cuando el pasado genera nostalgia, y la realidad no modifica a los actores - y en esto no me refiero a la metamorfosis de los “RED SET” sino quizás a la búsqueda de nuevos sentidos y nuevos ideales- cuando el presente incomoda, y las transformaciones sociales e históricas se ven como amenazas, eso se identifica como “Reaccionario”. Pienso que estamos en el momento que muchos de los que ayer se vestían con los atuendos del progresismo y la transformación social hoy son parte de una posición conservadora o quizás “Neo Conservadora”.

No dista mucho en el fondo la caducidad moral de la abuelita que reclama de que su nieta de 30 años se encierra en la pieza con su novio para intimar que el de la gente que escucho todo el tiempo lamentarse de que la juventud es tan apática y que ya no lucha por transformar el mundo. Ni tampoco son muy diferentes esos partidos decimonónicos tipo “Partido Liberal”, que reúnen 10 viejitos militantes de museos, que de cuando en cuando aparecen en la prensa apoyando a candidatos a la presidencia con nula opción, que estos otros grupos que nunca se sacaron el poncho y el morral y proclaman consignas que también se las llevó un siglo más reciente.

El nuevo milenio encarna nuevos luchas, idiomas y desafíos, la mayoría de ellos que aun no digerimos completamente. Para ningún adulto conciente resulta fácil descifrar sus signos ya que las transformaciones han sido violentas, veloces y a veces hasta salvajes. Pero por cierto hoy hay mucho por lo que luchar, construir y también destruir. Pero para ello se requieren nuevas ideas, posturas y movimientos que reflejen y representen la actualidad y a los nuevos ciudadanos. En este plano los “derrotados” no tienen nada que aportar, y ya han llegado quizás al punto de ameritar sumarse a la discusión, con domino en mano, tipo club social de “Carreristas” V/S “O´higginistas”.