
Ayer fui a comprar unas cosillas al supermercado y de pronto me topé a bocajarro con un par de militares, los miré y se me produjo una sensación que había quedado olvidada en mi desde hace casi dos décadas. Di un pasó hacia atrás y se me apretó la guata, luego al segundo reaccioné y seguí mi trayecto. Ese miedo visceral era el que me producían los uniformados en años de la dictadura miedo que fui superando sanamente y paulatinamente hasta simplemente borrarlo de mi conducta y mis emociones.
Sin duda esto me fue provocado por todo lo que he visto estos días a raíz de la muerte de Pinochet, especialmente impactado quedé con el discurso de su nieto, intolerable me fue volver a presenciar a uniformado hablar como un Fascista. Menos mal que al parecer será expulsado o auto-expulsado. Otra opción hubiese sido un desastre y no creo quedar corto al decir que en el fondo constituiría la crisis más aguda que hubiese vivido nuestra democracia post dictadura. Si los militares siguiesen pensando así – cosa que estoy seguro que no es real- significaría que no hemos avanzado en nada y en los cuartales con el dinero de todos los chilenos se estarían amparando otra vez potenciales asesinos.
Luego de ver a Moreira reconociendo que el “capitán se equivocó y que merece sanciones, y nótese que lo dice Moreira, me quedé un poco más tranquilo. No porque crea que el diputado sea un gran demócrata sino porque al menos a nivel oficial incluso en la derecha más dura no es presentable defender una perorata de ese tamaño.
A veces con mis hijos nos topamos en la calle con militares y carabineros y no perciben miedo en ellos, hasta a sus cortos años los ven con admiración, siento que eso es producto de que ya las instituciones armadas se han ido incorporando nuevamente a la civilidad, de hecho antiguas familias militares como los Schneider vuelven a vestir uniformes, lo mismo vale con la restitución de la imagen de Prat con el “Nuca Más” de Cheyre y tanto e importantes avances.
Soy de los que no creen en que la derecha es la misma de la dictadura pero disfrazada, pienso que al interior de ella hay una serie de dirigentes liberales que marcan una nueva tendencia en ese sentido y que no estuvieron presentes en los funerales del dictador por cierto. Como siempre lo digo, el pensamiento de derecha no tiene porque estar ligado al fascismo ni al genocidio y la consolidación de una derecha auténticamente democrática le haría muy bien a este país. Lamentablemente estos han sido días en que defender este argumento ha sido bastante más complejo.
Creo harto en mi país, en su desarrollo y su futuro, me siento bien apegado y orgulloso de Chile post dictadura, por ello este paréntesis con elástico que me hace mirar de nuevo hacia atrás me tiene descompensado. Sólo espero -y aunque mi guata aún no me crea- y estoy seguro que esta será la última oportunidad en que veamos actos medianamente masivos de manifestaciones Fascistoides mezcladas con instituciones del estado.
Por eso la muerte del más grande asesino de la historia de Chile nos hará bien a todos, será por fin un descanso para olvidarlo y seguir hacia delante.