
Una milenaria e inexistente leyenda de la lejana Albania cuenta que en esos montañosos parajes de la Europa balcánica un peregrino extranjero que durante meses llevaba recorriendo la zona para empaparse de su sabiduría se acercó a un pastorcillo que intentaba refrescar a su rebaño en el rió de un pequeño valle. Las ovejas se veían extenuadas y sedientas. Sin embargo, antes que los animales se acercasen al manantial el muchacho tanteo con sus manos la temperatura del agua, luego, ante la sorpresa del peregrino, ordenó retroceder al rebaño con actitud fiera los espantó no permitiéndoles mitigar su sed. Angustiado el forastero se le acercó y le preguntó :
- Pastorcillo acaso no veis que vuestros animales claman por beber de aquel río y que quizás mueran si sigues andando sin que se refresquen.
- O señor, permitidme contradeciros, hay males mas perniciosos que la sed, en la librería de mi localidad he comprado un libro del Fenshui que dice muy claramente que no es conveniente tomar agua extremadamente fría ya que las energías se congelan con ellas y mi negocio de pastoreo ya no prosperará.
El peregrino confundido y abrumado atinó solo a rascar su cabeza y decidió cuanto antes abandonar los escarpados parajes albanos.
Esta leyenda demuestra algo que desde hace unos años he descubierto en forma empírica y que se podría traducir en esta máxima “Mejor ser ignorante que saber sólo un poco”.
En la era de la hiper información estamos repletos de datos, los periódicos y la televisión nos llenan de “noticias”, todas ellas parciales, incompletas, descontextualizadas.
Titular: “2 millones de Tutsis mueren en Ruanda a manos de los Hutus”, pregunta: donde queda Ruanda?, quienes son los Tutsis y los Hutus?, porque se matan?, desde cuando?, etc. Si no sabemos eso sólo tenemos una información que no informa, unas palabras sin significado.
Titular: “El Vino reduce el riesgo de infarto al Corazón” y sin más trámite al día siguiente todos los borrachines sienten que aquello por lo cual tantas veces fueron reprendidos y caceroleados en la cabeza, resultó una decisión de lo más profética..
En los matinales aparece el caso del “Tila” o el “Psicopata de Alto Hospicio”, y la gente comienza a poner alarmas electrificadas en las casas, a las niñitas las mandan al colegio con cinturones de castidad y de pronto cualquier hombre adulto puede ser un violador. Da lo mismo que las estadísticas digan que son casos aisladísimos, si apareció en la tele es porque es cierto y el terror acecha en tu casa.
Sin información, análisis ni contexto las noticias son sólo datos, como si de un animal viéramos sólo su cola.
Pero esta cultura de fachada hace creer al ciudadano medio que sabe, y emulando a sus ídolos de los medios de comunicación -que normalmente saben tan poco como ellos pero que para peor son profesionales de la ignorancia- opinan a sus anchas sin tapujos de lo que venga.
Así creo no equivocarme en decir que todos nos hemos mamado en una reunión social a los “Leonardo Da Vinci” de la fiesta, es decir tipos que se creen que manejan todos los temas y nos dan cátedra de ellos. Sus boludeses son tan pero tan grandes, que es mejor dejarlos hablar no más o si no te puedes meter en un conflicto impropio de un relajo. “Sabias que los maricones no tiene cura”, “Cachai que los hombres son mujeriegos por naturaleza y las mujeres fieles”, “Que Hitler no murió sino que se arrancó a Paraguay”, “Que los negros tienen el pene 3 veces mas grande porque las negras tienen el poto 4 veces mas ”, “Que el secreto de fatima es la 3ª guerra mundial”, “Que la Atlántida estaba en Isla de Maipo” etc.
El problema en este caso no es el cuanto se sabe, sino la actitud fanfarrona y prepotente ante el conocimiento parcial, como si este fuera valioso y significativo. Ahora bien, este defecto no es solamente de la masa promedio, muchos lectores de libros – que ya representan una elite en este país por su reducido número- creen y me incluyo creemos que lo que leemos en un libro nos da pie de expertos.
Hay un caso emblemático al respecto. “Los Protocolos de los Sabios de Sión” libro que habla sobre una conjura internacional de un conclave judío que a fines del siglo XIX se habría reunido para tomar el control del planeta. Para ello habrían inventado el Marxismo, la prensa libre, el capitalismo, etc para confundir a los buenos cristianos. A pesar que para muchos se necesitan dos párrafos para notar el engaño hay miles de serguidores en el mundo de los protocolos, que juran de guata que los judíos intentan controlar el mundo con una estructura de cofradía cerrada, nada muy distinto de “Pinky y Cerebro”. Por las aseveraciones de este librillo han muerto miles, y fue de lectura obligada en las escuelas en la Alemania del Tercer Reich pero se sigue editando y los iniciados lo siguen tomando a la pata.
Por eso creo que es mejor creer que no sabemos nada a creer que lo manejamos todo, de hecho quienes humildemente hemos hecho aunque sea una pequeña investigación científica o literaria nos damos cuenta que el conocimiento es como un gran bosque, entre mas nos internamos mas perdidos nos sentimos.